POLÍTICA
12 de marzo de 2026
La casta viaja en primera: el "deslome" de Adorni que enfurece a los Milei

El Jefe de Gabinete quedó en la mira por subir a su esposa al avión presidencial y por un polémico vuelo privado a Punta del Este. En la Casa Rosada hablan de "desprolijidad imperdonable" y Karina Milei le cortó el rostro tras el intento del funcionario de culpar a Presidencia por el escándalo.
Por Redacción Qué tal tu Día
Lo que debía ser la "Argentina Week" en Nueva York, una vidriera diseñada para exhibir el modelo libertario ante el mundo, terminó convirtiéndose en un lodazal de internas y acusaciones de privilegios que salpican al corazón del Gobierno. Manuel Adorni, el hombre que construyó su carrera política denostando los "lujos de la casta", hoy se encuentra atrapado en su propia retórica.
La bronca en el entorno de Javier Milei no es solo por el hecho de que Adorni haya subido a su esposa, Bettina Angeletti, al avión presidencial —violando una resolución que él mismo debía custodiar—, sino por la torpeza de su defensa. Al estallar el escándalo, el Jefe de Gabinete intentó sacarse el lazo del cuello asegurando que su mujer fue "invitada por Presidencia". En el código de hermandad de los Milei, eso tiene un solo nombre: traición. Involucrar a Karina Milei, secretaria General y dueña de la logística oficial, para justificar un beneficio personal, fue cruzar una línea roja que hoy lo mantiene en un gélido aislamiento.
Números que no cierran
Pero el frente de tormenta no se agota en el Tango 01. La filtración de un viaje familiar a Punta del Este en febrero pasado, realizado en un Honda Jet privado, terminó de dinamitar su credibilidad. Adorni sostiene que lo pagó "de su bolsillo", pero la matemática es cruel: el costo del chárter (unos 10.000 dólares) más los pasajes comerciales que dice haber sacado para Nueva York (otros 5.000 dólares) representan más de seis meses de su sueldo neto como funcionario, estimado en 3,5 millones de pesos. Sin contar gastos de vida, el Jefe de Gabinete parece haber descubierto un método de ahorro que la clase media argentina, asfixiada por el ajuste, desconocería.
En los pasillos de Balcarce 50, la figura del exvocero cosecha más enemigos que aliados. Ministros y funcionarios de alto rango, que mastican bronca por su estilo personalista y su "poca afectación al trabajo" —algunos señalan que rara vez asoma antes del mediodía—, celebran por lo bajo el traspié. Incluso Victoria Villarruel, con su habitual ironía filosa, dejó un recado en redes: "El ajuste lo paga la política, jaja".
¿Fuego amigo o impericia?
Mientras Adorni ensaya una contraofensiva enviando fotos frenéticas para demostrar que se está "deslomando" en reuniones con gobernadores, la sombra de Santiago Caputo proyecta dudas sobre el origen de las filtraciones. En la Jefatura de Gabinete sospechan de una "operación" del asesor estrella para terminar de limar a un funcionario que ya venía golpeado por las críticas de figuras como Patricia Bullrich o Guillermo Francos.
Por ahora, Milei no entregará la cabeza de su jefe de ministros en medio de una gira internacional, pero el mensaje interno es claro: "Le va a costar caro". El hombre que llegó para terminar con los privilegios hoy debe explicar por qué su estilo de vida se parece tanto al de aquellos que prometió combatir. La meritocracia del "deslome" parece ser, al final del día, solo para los de afuera.
