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POLÍTICA

11 de octubre de 2025

China le marca límites a EE.UU.: “Dejen de usar a otros países como peones de su estrategia global”

La embajada de la República Popular China en Buenos Aires rechazó con dureza las declaraciones del secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, que vinculó el apoyo financiero a Argentina con la intención de “sacar” a China del país. En un comunicado difundido este sábado la sede diplomática acusó a Washington de adoptar una postura de “mentalidad de la Guerra Fría”, de intervencionismo y de “bullying” diplomático, y defendió la cooperación bilateral sin condicionamientos políticos.

El choque diplomático se desencadenó a raíz del paquete de apoyo anunciado por el gobierno estadounidense —que incluye compras directas de pesos argentinos y una línea de intercambio de divisas por alrededor de US$20.000 millones— y los comentarios públicos del titular del Tesoro, Scott Bessent, sobre la relación comercial y financiera entre Argentina y China. Bessent afirmó en medios internacionales que el gobierno de Javier Milei está “comprometido a sacar a China” del país, comentario que desencadenó la réplica oficial de la embajada china en Buenos Aires. 

En el comunicado difundido por la sede diplomática, China calificó las declaraciones de Bessent como “maliciosas difamaciones” y un intento de presionar políticamente, y responsabilizó a Washington por intentar socavar acuerdos soberanos entre Beijing y países del sur global. La nota diplomática añadió que la relación entre China y Argentina se ha construido sobre proyectos y acuerdos “sin imponer condicionamientos políticos”, y pidió que Estados Unidos se abstenga de “obstruir o sabotear” la cooperación internacional. 

Fuentes oficiales y analistas subrayan que el trasfondo del enfrentamiento es tanto estratégico como simbólico. Por un lado, la inyección estadounidense buscó frenar la caída del peso y dar un espaldarazo inmediato a la administración Milei; por otro, los comentarios sobre la presencia china tocan un nervio geopolítico regional: China mantiene en los últimos años una red de inversiones y líneas de financiamiento en varios países de América Latina, incluida una línea de swap con el Banco Central argentino que fue mencionada por distintos analistas como un elemento clave del entramado financiero. La reacción de la embajada puso en evidencia que Beijing considera cualquier insinuación sobre su influencia como una injerencia en su derecho a cooperar con socios soberanos. 

La controversia no es nueva: responsables chinos ya habían salido al cruce en meses anteriores ante señalamientos similares de Estados Unidos, defendiendo que sus acuerdos con países en desarrollo no llevan “condicionamientos políticos” y condenando lo que califican de prácticas de presión externa. Sin embargo, la simultaneidad entre el anuncio del apoyo financiero estadounidense y la fuerte formulación diplomática de la embajada oriental elevó hoy el conflicto a un plano más visible y con potencial efecto político en la agenda local e internacional. 

¿Qué implica esto para Argentina? En lo inmediato, el respaldo estadounidense generó alivio en mercados y una mejora en indicadores cambiarios y bursátiles tras darse a conocer, pero también reabrió el debate sobre dependencia externa, alineamientos geopolíticos y el costo político interno de alianzas que pueden interpretarse como un giro en la estrategia internacional del país. Desde Beijing se advierte que la cooperación bilateral —comercial, de inversión y financiera— responde a necesidades mutuas y no a lógicas de poder, mientras que desde Washington se enfatiza la urgencia de estabilizar la economía y reducir supuestas dependencias estratégicas. 

Analistas consultados por medios señalan que la escalada verbal puede traer consecuencias prácticas (revisión de proyectos, tensiones en acuerdos comerciales o mayor escrutinio sobre líneas de financiamiento), pero que también hay incentivos por ambas partes para evitar una ruptura abierta: China es un socio comercial clave para Argentina; Estados Unidos, por su parte, busca consolidar un contrapeso en la región y proteger intereses geoeconómicos. En ese marco, la pulseada diplomática será un elemento adicional a seguir en las próximas semanas, en la medida en que se conozcan los detalles operativos del apoyo anunciado y las respuestas oficiales del gobierno argentino. 

La embajada china concluyó su comunicado exhortando a que las relaciones internacionales se rijan por “respeto mutuo” y por la no injerencia, y advirtió que acusaciones infundadas servirían solo para “dañar la confianza” entre naciones. Desde Washington, por ahora, las autoridades del Tesoro y la Casa Blanca han defendido la operación financiera como una acción para contener riesgos sistémicos y han evitado, en sus comunicados oficiales, reabrir la polémica sobre el rol de China en Argentina.

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