POLÃTICA
16 de julio de 2026
Cornejo sigue ampliando su gabinete con exlegisladores radicales: ya son siete los reubicados en el Estado
El Gobierno de Mendoza oficializó la incorporación de otros tres exintegrantes de la Legislatura al Ministerio de Gobierno. Con las nuevas designaciones, ya son siete los exlegisladores de la UCR que, tras finalizar sus mandatos, pasaron a ocupar cargos dentro del Poder Ejecutivo. La decisión reaviva el debate sobre la renovación política y el uso de la estructura estatal para contener a la dirigencia partidaria.
El Gobierno de Alfredo Cornejo volvió a recurrir a una práctica habitual en la política argentina: la reubicación de dirigentes que concluyeron sus mandatos electivos.
Este jueves quedaron oficializadas las designaciones de los exsenadores Marcelo Diumenjo y Ángela Floridia, junto con la exdiputada Flavia Dalmau, quienes pasarán a desempeñar funciones dentro del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial que conduce Natalio Mema.
Con estas incorporaciones, ya son siete los exlegisladores radicales que dejaron sus bancas el pasado 30 de abril y encontraron continuidad laboral dentro del Ejecutivo provincial.
Un gabinete que absorbe a los dirigentes que dejan la Legislatura
Las nuevas designaciones se suman a las concretadas durante las últimas semanas.
Anteriormente ya habían sido incorporados al Ejecutivo la exsenadora Fernanda Sabadín, la exdiputada Gisela Valdez, además de Mariana Zlobec, Carlos Sala y Daniela Díaz, todos referentes del radicalismo que finalizaron sus mandatos legislativos y pasaron a desempeñar funciones en distintas áreas del Gobierno provincial. La secuencia muestra una tendencia clara: quienes dejan la Legislatura continúan ocupando espacios dentro de la administración provincial.
Continuidad política o reparto de cargos
Desde el oficialismo sostienen que estas incorporaciones permiten aprovechar la experiencia legislativa y el conocimiento técnico acumulado por dirigentes que ya conocen el funcionamiento del Estado.
La oposición, en cambio, cuestiona que las vacantes del Ejecutivo terminen convirtiéndose en una vía de continuidad para funcionarios del propio espacio político, en lugar de abrirse concursos o convocatorias para otros perfiles técnicos.
El debate no es nuevo. Históricamente, distintos gobiernos provinciales y nacionales recurrieron a mecanismos similares para mantener dentro de la administración pública a dirigentes que concluían sus mandatos. La diferencia, sostienen algunos analistas políticos, aparece cuando estas designaciones comienzan a repetirse de manera sistemática.
Un Estado que sigue creciendo en nombres propios
Las designaciones vuelven a instalar una discusión recurrente en Mendoza.
Mientras desde distintos sectores políticos se plantea la necesidad de un Estado más eficiente, austero y con menor gasto público, la estructura del Ejecutivo continúa absorbiendo dirigentes que dejan cargos electivos.
No se trata de funcionarios que ingresan por primera vez a la administración pública. En la mayoría de los casos son dirigentes con una extensa trayectoria política que simplemente cambian de despacho sin abandonar el Estado.
Ese mecanismo genera críticas incluso entre sectores que acompañan al oficialismo, donde algunos consideran que la renovación política pierde fuerza cuando quienes terminan un mandato encuentran inmediatamente otro cargo dentro de la misma estructura gubernamental.
La lógica del poder
El radicalismo mendocino lleva más de una década administrando la provincia y ha consolidado una estructura política con fuerte presencia territorial.
En ese contexto, la continuidad de cuadros políticos dentro del Ejecutivo también responde a una lógica de construcción de poder, experiencia de gestión y preparación de futuros armados electorales. Sin embargo, esa estrategia convive con un creciente reclamo social por mayor transparencia, reducción del gasto político y renovación dirigencial.
La incorporación de siete exlegisladores en apenas dos meses vuelve a colocar ese debate en el centro de la escena. Porque más allá de la legalidad de las designaciones, la discusión ya no pasa únicamente por si el gobernador puede nombrarlos.
La pregunta que comienza a instalarse es otra: ¿el Estado debe transformarse en el destino natural de quienes terminan un mandato político o debería abrir más espacio para nuevas miradas, concursos y perfiles técnicos? Con las últimas designaciones, el Gobierno de Alfredo Cornejo deja en claro cuál es, al menos por ahora, su respuesta.
