POLÃTICA
11 de junio de 2026
Los funcionarios de Milei corren a refugiarse en la ley que ellos mismos impulsaron
Adorni, Sturzenegger y otros integrantes del Gobierno quedaron bajo la lupa tras adherir al régimen simplificado de Ganancias creado por la llamada “Ley de Inocencia Fiscal”. La discusión ya no es sólo tributaria: crece el debate ético sobre funcionarios que utilizan una herramienta diseñada por la propia administración de la que forman parte.
La polémica por la denominada “Ley de Inocencia Fiscal” sumó un nuevo capítulo y ya no tiene como único protagonista al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En los últimos días comenzaron a conocerse casos de funcionarios y exfuncionarios de la administración libertaria que decidieron adherir al Régimen Simplificado de Ganancias, una herramienta impulsada por el propio gobierno de Javier Milei y presentada oficialmente como un mecanismo de simplificación tributaria.
El debate, sin embargo, excede lo técnico. La discusión que atraviesa hoy a la política argentina es si resulta éticamente aceptable que quienes diseñaron, defendieron, reglamentaron o administran una norma sean también algunos de sus principales beneficiarios.
Qué permite el régimen
El Régimen Simplificado de Ganancias forma parte de la Ley 27.799, conocida públicamente como “Ley de Inocencia Fiscal”.
Entre otros beneficios, el esquema permite que ARCA determine el impuesto utilizando la información fiscal disponible sin exigir la presentación detallada de consumos personales ni de la evolución patrimonial durante el período fiscal alcanzado.
El Gobierno sostiene que se trata de una simplificación administrativa destinada a reducir burocracia y terminar con lo que considera una presunción permanente de culpabilidad sobre los contribuyentes.
Los críticos, en cambio, observan otro fenómeno: sostienen que la herramienta reduce la capacidad de control sobre incrementos patrimoniales que podrían generar interrogantes públicos, especialmente cuando quienes la utilizan son funcionarios de primera línea.
El caso que encendió la polémica
La controversia explotó cuando se conoció que Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, solicitaron ingresar al régimen en medio de las discusiones sobre la evolución patrimonial del matrimonio y antes de la presentación de documentación vinculada a su situación fiscal.
La decisión generó cuestionamientos porque se produjo mientras el funcionario intentaba explicar públicamente el origen de parte de su patrimonio y en momentos en que distintas investigaciones y pedidos de información mantenían el tema bajo atención pública.
Desde el entorno del jefe de Gabinete rechazaron cualquier irregularidad y sostuvieron que la adhesión constituye una herramienta legal disponible para cualquier contribuyente.
Una lista que sigue creciendo
Diversos medios nacionales y portales especializados informaron que otros funcionarios vinculados al oficialismo también habrían adherido al esquema, entre ellos el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y autoridades relacionadas con ARCA.
La falta de una nómina oficial pública completa alimentó nuevas discusiones políticas y reclamos de transparencia sobre quiénes optaron por utilizar la herramienta creada durante la actual gestión.
En la oposición sostienen que el problema no radica en la legalidad de la adhesión sino en la señal institucional que transmite.
"Una cosa es que un ciudadano utilice una herramienta fiscal disponible y otra muy distinta es que quienes redactaron la norma corran a utilizarla cuando aparecen preguntas sobre sus propios patrimonios", resumen desde distintos sectores parlamentarios.
El debate ético detrás de la discusión
La controversia abrió una discusión más profunda sobre los estándares que deberían aplicarse a quienes ejercen funciones públicas.
Especialistas en transparencia consultados por distintos medios coinciden en que la legalidad de una conducta no necesariamente resuelve el debate ético. El punto central pasa por determinar si los funcionarios deben someterse a niveles de control iguales, menores o mayores que los exigidos al resto de la ciudadanía.
En esa línea, distintos sectores plantean que los integrantes del Poder Ejecutivo deberían mantener los mayores estándares posibles de exposición patrimonial precisamente para evitar sospechas o conflictos de interés.
Un problema político para la Casa Rosada
Más allá de las cuestiones técnicas, el episodio amenaza con transformarse en un problema político para el Gobierno.
La administración Milei construyó buena parte de su identidad pública sobre la crítica a los privilegios de la dirigencia política tradicional y la promesa de transparencia frente a la denominada "casta".
Por eso, la imagen de funcionarios utilizando un régimen diseñado por la propia administración para simplificar controles fiscales genera una contradicción que la oposición ya comenzó a explotar.
La discusión recién empieza, pero la pregunta ya quedó instalada en el centro del debate público: ¿es suficiente que una conducta sea legal cuando involucra a quienes escribieron las reglas que ahora utilizan?
