PROVINCIALES
14 de abril de 2026
El ocaso de un intocable: D’Agostino entregó su arma y quedó bajo la lupa judicial
Tras renunciar acorralado por una denuncia de abuso sexual, el exsubsecretario de Justicia se presentó en el Polo Judicial. Entregó una pistola 9 milímetros y quedó sujeto a una declaración informativa. El cornejismo ya le soltó la mano y nombró a su sucesor.
Por Que tal tu Día
Lo que hasta hace una semana era un secreto a voces en los pasillos de Casa de Gobierno terminó por estallar en las escalinatas del Polo Judicial. Marcelo D'Agostino, el hombre que sobrevivió a tres gestiones consecutivas (Cornejo-Suárez-Cornejo) y que fue el arquitecto de las reformas judiciales más profundas de Mendoza, cruzó este lunes el umbral de los tribunales no para inaugurar una sala, sino para entregar su pistola 9 milímetros y quedar formalmente a disposición de la fiscalía.
La caída en desgracia del ahora exfuncionario fue tan veloz como la gravedad de la denuncia que pesa sobre él. Su expareja lo acusa de abuso sexual con acceso carnal, lesiones y amenazas coactivas en un contexto de violencia de género. La presentación espontánea del lunes 13 busca, según su defensa, evitar una detención mediática, aunque el gesto de entregar el arma de fuego subraya el perfil intimidatorio que la querella denunció desde el primer minuto.
La fiscal Valeria Bottini determinó para D’Agostino lo que en el código procesal se conoce como "artículo 318": una declaración informativa. No es un testigo, pero tampoco está formalmente imputado aún; es el limbo legal donde el sospechoso debe dar explicaciones mientras la justicia recolecta pruebas biológicas y peritajes psicológicos que podrían cambiar su suerte en las próximas horas.
El "cornejismo puro" ha tomado una distancia quirúrgica. Mientras que en otros escándalos la defensa corporativa suele ser el primer reflejo, esta vez la renuncia fue aceptada de inmediato y su reemplazo, Juan Bautista Jalif, ya está en funciones. La política mendocina sabe que el caso es una bomba de fragmentación: D’Agostino no era un simple administrativo; era el enlace directo con el Consejo de la Magistratura y conocía, como pocos, los secretos del poder judicial local.
Ahora, la investigación entra en una etapa crucial. El hombre que durante una década dictó las normas y diseñó el sistema de justicia mendocino, ahora deberá aprender a vivir bajo el peso de ellas, pero del otro lado del estrado.
