POLÃTICA
26 de marzo de 2026
Adorni sumó una propiedad en Caballito que no está declarada
Este miércoles Manuel Adorni volvió a la sala de prensa de la Casa Rosada después de casi dos meses. Confirmó que vive en Caballito, en un departamento de la calle Miró 554 que no figura en su última declaración jurada. Su departamento de Parque Chacabuco — el que sí declaró — apareció en venta en Zonaprop. No explicó cuándo compró el de Caballito ni con qué plata. Tampoco explicó la casa del country de Exaltación de la Cruz que está a nombre de su esposa. Ni la factura del vuelo a Punta del Este emitida veinte días después del viaje. Le gritó a un periodista que “no es juez.” Y se fue visiblemente enojado. La conferencia que iba a cerrar el escándalo lo dejó más abierto que antes.
La estrategia era clara: Adorni vuelve, da la cara, explica lo que tiene que explicar y el escándalo cierra. No funcionó. Lo que ocurrió en la sala de prensa de Balcarce 50 este miércoles fue exactamente lo contrario. Adorni llegó flanqueado por Santiago Caputo, Luis Caputo, Mario Lugones, Federico Sturzenegger, Pablo Quirno y Martín Menem —todos presentes para darle apoyo en el momento más difícil de su gestión— leyó durante veinte minutos un texto sobre gestión que nadie escuchaba porque todos esperaban las preguntas. Cuando llegaron, no respondió ninguna. Y se fue enojado.
El dato más explosivo de la jornada no salió de las respuestas de Adorni sino de lo que confirmó sin querer. Cuando una periodista le preguntó dónde vive, respondió: “Vivo en el barrio de Caballito.” La frase parece inocente. No lo es. En su última declaración jurada no aparece un inmueble en Caballito. La dirección exacta es Miró 554. La adquisición se concretó sin desprenderse de la vivienda en la que residía al asumir en el Gobierno, en Parque Chacabuco — que hoy aparece en venta en Zonaprop. Adorni llegó al Gobierno con dos propiedades declaradas: el 50% del departamento de Parque Chacabuco y el 100% del de La Plata. Ahora tiene el de Caballito. Su esposa tiene la casa del country de Exaltación de la Cruz. De acuerdo con datos del Registro de la Propiedad Inmueble verificados por La Nación, Adorni figura como copropietario junto a su esposa Bettina Angeletti de dos viviendas en la Ciudad de Buenos Aires. Ninguna de las nuevas adquisiciones figura en las declaraciones juradas de acceso público que hoy se conocen del funcionario.
La aritmética que Adorni no pudo resolver en la conferencia es la misma que lleva semanas sin respuesta. Su sueldo como jefe de Gabinete ronda los $3,5 millones mensuales. Sus ahorros declarados en la última presentación ante la OA: aproximadamente USD 48.720. El vuelo privado a Punta del Este costó alrededor de USD 8.000 — casi el 16% de sus ahorros totales. La casa del country de Exaltación de la Cruz tiene un valor de mercado de entre USD 129.000 y USD 249.000, con expensas de alrededor de $700.000 mensuales. El departamento de Parque Chacabuco que declaró y que ahora está en venta. El de Caballito que no declaró. Y la Jeep Compass Sport 2021 que compró durante su gestión sin desprenderse del Renault Captur 2019 que ya tenía. La suma de activos que acumuló Adorni desde que asumió en diciembre de 2023 no se condice con los ingresos que declaró para ese período. No lo dijo ningún periodista. Lo dicen los registros públicos.
Adorni intentó resolver la contradicción con una frase que repitió varias veces: “Lo que no está declarado es porque la declaración jurada no está vencida.” Planea informar los cambios patrimoniales en la próxima presentación ante la OA, correspondiente al ejercicio 2025, cuyo plazo vence a mediados de año. El problema con esa respuesta es matemático: su declaración jurada del ejercicio 2024 la presentó en agosto de 2025. La escritura de la casa del country es de noviembre de 2024. El departamento de Caballito ya está habitado y desde allí se traslada diariamente a la Casa Rosada. Nueve meses pasaron entre la compra de la casa del country y la presentación de la declaración jurada. No los incluyó. Ahora dice que los va a incluir “cuando venza el plazo.” El plazo para el ejercicio 2024 ya venció. Y la casa no está.
Ante las preguntas específicas sobre el vuelo privado, Adorni dijo: “El viaje lo pagué, estoy cansado de decirlo, ya no sé cómo explicarlo. La dádiva sería si yo no hubiera pagado el viaje. Mis decisiones de gastos las voy a hablar solo ante un juez. Yo hago lo que quiero con mi dinero, ganado o ahorrado legítimamente.” Lo que no explicó es por qué la factura del vuelo de vuelta está a nombre de su amigo Grandio — no de él — y fue emitida veinte días después del viaje, el mismo día que estalló el escándalo públicamente. Ni por qué el vuelo costó USD 8.000 cuando él había dicho USD 3.800. Ni por qué el departamento de Parque Chacabuco que declaró está en venta en Zonaprop si supuestamente sigue siendo de su propiedad.
El momento más recordado de la conferencia fue un estallido. Cuando un periodista señaló las inconsistencias entre sus ingresos y sus gastos, Adorni respondió: “Sos apenas un periodista, no sos un juez. No podés juzgar en qué gasto mi dinero.” Y después: “Yo hago lo que quiero con mi dinero.” Sobre la casa de Martínez que también le atribuyeron este fin de semana, no confirmó ni desmintió y la llamó “parte de una operación política y mediática para dañar al Gobierno.” Cerró la conferencia visiblemente enojado y se fue. El listado de propiedades no declaradas siguió creciendo después de que se fue: Caballito, el country de Exaltación de la Cruz, la posible casa en Martínez. Desde el propio espacio libertario surgieron críticas. El escritor Nicolás Márquez pidió su renuncia al considerar que su permanencia “no le está haciendo bien al Gobierno.” En el karinismo dan por hecha su salida. Los nombres que suenan como reemplazantes son Martín Menem y Sandra Pettovello. Milei volvió a defenderlo. La conferencia que iba a cerrar el escándalo lo dejó más abierto que antes.
