POLÃTICA
23 de marzo de 2026
Kicillof pasó de la construcción silenciosa a la campaña abierta: ya tiene think tank, gestos y un plan para no repetir a Alberto
El gobernador bonaerense decidió esta semana acelerar los tiempos. Lanzó el Centro de Estudios Derecho al Futuro en La Plata, compartió mesa con Mauricio Macri en Expoagro en un gesto que no pasó desapercibido y habría tendido puentes con Emilio Monzó. En el acto del lanzamiento mencionó a Cristina Kirchner por primera vez en mucho tiempo: "Con mentiras y estafas la persiguen." El kirchnerismo lo acompaña sin entusiasmo pero lo acompaña. Las encuestas muestran que Milei le gana en un balotaje por 14 puntos. Y el gobernador tiene una sola obsesión: no llegar al poder sin estructura propia y repetir la historia de Alberto Fernández.
Axel Kicillof tiene una frase que repite en privado cada vez que le preguntan por los tiempos de la campaña: "Nadie se banca un año y medio como candidato a presidente, y mucho menos siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires." Por eso administró la construcción con movimientos medidos y bajo perfil durante casi todo 2025. Pero esta semana algo cambió. El lanzamiento del Centro de Estudios Derecho al Futuro —su think tank propio— en el Teatro Municipal Coliseo Podestá de La Plata marcó el primer movimiento visible de lo que en su entorno definen como "la fase de despliegue activo." Participaron más de treinta intendentes, legisladores provinciales, economistas como Martín Di Bella y Horacio Rovelli, representantes de la CGT como Héctor Daer y Carlos Acuña, y el rector de la UNLP Fernando Tauber. El tablero de 2027 se abrió formalmente.
La estrategia que Kicillof está ejecutando tiene un modelo de referencia que su equipo cita con frecuencia: Lula Da Silva. Ampliar la base sin perder identidad. Construir hacia afuera sin romper hacia adentro. En esa lógica se inscribe el gesto más llamativo de la semana: Kicillof y Mauricio Macri compartieron mesa en Expoagro y se saludaron, una imagen que circuló en redes y que en la política argentina de 2026 vale más que cualquier declaración. No es una alianza ni un acuerdo. Es una señal de que el gobernador está dispuesto a hablar con quien sea necesario para ampliar su base más allá del peronismo. A eso se suma que el jefe de asesores Carlos Bianco habría mantenido contactos con Emilio Monzó en los últimos días, aunque esa gestión todavía no está confirmada en forma oficial. El objetivo es el mismo: incorporar interlocutores del centro político sin que eso le cueste una ruptura con el kirchnerismo.
El momento más cargado del acto del CEDAF no fue el discurso técnico ni el lanzamiento del think tank sino una frase que Kicillof no había dicho en mucho tiempo en un escenario propio. "Con mentiras y estafas persiguen a Cristina", dijo ante la militancia reunida en el Coliseo Podestá. La mención tiene un peso político específico: el gobernador y la expresidenta no hablan desde el cierre de listas del año pasado, cuando la ruptura interna del peronismo bonaerense quedó expuesta públicamente. Mencionar a Cristina en el acto fundacional de su propio espacio es un gesto de unidad hacia adentro que el kirchnerismo leyó con atención. No es una reconciliación. Es un tendido de puente en el momento en que Kicillof más necesita que La Cámpora no le juegue en contra.
El kirchnerismo, por su parte, atraviesa su propia transición. En La Cámpora admiten que hoy el candidato 2027 es Kicillof, sencillamente porque es el mejor posicionado. Y lo más novedoso: aseguran que lo acompañarán. "Esto es política, muchos creemos que Axel traicionó a Cristina en el peor momento, pero lo importante ahora es ganarle a Milei para que el pueblo deje de sufrir", explicaron. Es un apoyo condicionado y con reservas, pero es apoyo. La prisión domiciliaria de Cristina Kirchner cambió las prioridades del ala K del peronismo y despejó el camino interno del gobernador más de lo que cualquier negociación hubiera logrado. El kirchnerismo quedó relegado y todavía espera que Cristina proponga un nombre para una eventual interna. Por ahora, ese nombre no existe.
El dato que más le importa a Kicillof no es la interna peronista sino la foto nacional que muestran las encuestas. El relevamiento de CB Global Data sobre 24.690 casos en todo el país indica que Milei tiene imagen positiva superior a la de Kicillof en 21 de los 24 distritos. La ventaja es considerable en centros electorales clave como Córdoba y Mendoza, donde la diferencia llega a 38 puntos. Kicillof solo se impone en Santiago del Estero, Formosa y Buenos Aires. En un eventual balotaje, Milei le sacaría al gobernador 14 puntos de ventaja. Esos números explican por qué Kicillof insiste en que no hay que apurarse y por qué apuesta a que la crisis económica erosione al oficialismo antes de que llegue el momento decisivo. "Los invito a dejar de mirar las encuestas", dijo en el acto. Pero en su entorno las miran todos los días.
El gobernador tiene una obsesión que repite en su intimidad: no quiere repetir la experiencia de Alberto Fernández. No quiere llegar al poder sin estructura propia y "ver después qué hacemos." Por eso empezó por construir una base política sólida con el Centro de Estudios. Si llega, quiere hacerlo con un Congreso fuerte que pueda frenar la reforma laboral libertaria, que no se divida frente a la discusión con el FMI y que avance en definiciones institucionales pendientes. El CEDAF no es una herramienta para una candidatura, dijo Carlos Bianco. Pero la arquitectura que está construyendo Kicillof —think tank, gestos hacia el centro, unidad interna con el kirchnerismo, presencia nacional— se parece mucho a la de alguien que ya decidió que va.
