POLÍTICA
14 de marzo de 2026
Cornejo volvió de Nueva York: promesas de inversión, un escándalo que los salpica y una frase que delata lo que el oficialismo no quiere admitir

El gobernador mendocino regresó este sábado después de tres días en Manhattan junto a Milei y una delegación de más de 30 funcionarios nacionales. Mientras el gobierno vendía optimismo ante inversores de Wall Street, Cornejo fue el único en decir en voz alta lo que muchos en el oficialismo prefieren callar: este año la economía va a crujir. Y el escándalo Adorni, que estalló en pleno viaje, puso en evidencia las contradicciones de un modelo que predica austeridad pero practica otra cosa.
Alfredo Cornejo aterrizó hoy en Mendoza. Tres días en Nueva York, hoteles de la Quinta Avenida, reuniones en el edificio de JPMorgan y paneles junto al presidente Javier Milei frente a más de 400 inversores globales. El balance oficial de la gira, según el propio gobernador, fue positivo. Pero la semana dejó mucho más que promesas de inversión: dejó contradicciones, un escándalo que atravesó a toda la delegación y una advertencia que Cornejo se animó a hacer cuando los demás miraban para otro lado.
El Argentina Week costó caro, en todos los sentidos. La delegación oficial incluyó al presidente, su hermana y secretaria general Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro de Economía Luis Caputo, el canciller Pablo Quirno, el presidente del Banco Central, el ministro de Desregulación y diez gobernadores, entre ellos Cornejo. El alojamiento presidencial en el hotel de la Quinta Avenida donde se hospedó la comitiva superó los cinco mil dólares por noche por habitación, un gasto que equivale a más de 120 salarios mínimos argentinos. Mientras tanto, el mismo gobierno que financia esa gira con fondos públicos ajusta jubilaciones, recorta obra pública y pide sacrificio a los sectores más vulnerables.
Pero lo que terminó de dinamitar el relato del viaje fue el escándalo protagonizado por el propio Adorni. El jefe de Gabinete, que viajó en el avión presidencial junto a su pareja, se alojó en el mismo hotel de lujo que el resto de la delegación y justificó la presencia de su esposa diciendo que quería que lo acompañara porque es su compañera de vida. La justificación habría pasado inadvertida de no ser porque el mismo Adorni, meses antes, había firmado un decreto que restringía el uso de los aviones del Estado exclusivamente a tareas propias del servicio público. La contradicción entre el decreto y la práctica desató una tormenta que se volvió el tema más viral de la semana en Argentina, opacando cualquier anuncio de inversión que hubiera surgido del evento.
Cornejo, a diferencia de otros mandatarios provinciales que viajaron a Nueva York a aplaudir y a vender una Argentina sin fisuras, eligió un camino distinto. En declaraciones que rápidamente circularon por los medios nacionales, el gobernador advirtió que el crecimiento argentino proyectado para este año será profundamente desigual: si el país crece al cuatro por ciento, una parte central de esa expansión la explican Vaca Muerta y la pampa húmeda, regiones que no representan la realidad del resto del país. Y fue más lejos: la economía y el humor popular van a crujir este año, dijo. Una frase que en boca de un gobernador aliado al gobierno nacional tiene un peso político difícil de ignorar.
La agenda mendocina en Nueva York tuvo tres ejes concretos. Cornejo presentó el proyecto PSJ Cobre Mendocino, con una inversión estimada de 630 millones de dólares que podría convertir a Mendoza en la primera provincia argentina en producir cobre a escala industrial, con inicio productivo proyectado entre fines de 2027 y principios de 2028. También promovió las posibilidades en energía convencional y renovable, y el potencial logístico de la provincia como puerta de salida al Pacífico, en línea con el proyecto del corredor bioceánico por el Paso Planchón. Que esas inversiones lleguen, en cuánto tiempo y bajo qué condiciones reales, es la pregunta que el gobernador todavía no respondió.
Cornejo volvió con carpetas llenas de reuniones y un discurso prolijo sobre el futuro productivo de Mendoza. Pero también volvió con una advertencia propia que contradice el entusiasmo oficial y con la imagen de una delegación nacional que predicó austeridad ante inversores de Wall Street mientras gastaba fortunas en hoteles de lujo a costa del Estado. La tensión entre esas dos realidades es, hoy, el verdadero resumen político de la semana.
