ENTREVISTAS
25 de febrero de 2026
El "cachetón democrático" de Mansur: autocrítica, el fenómeno Milei y un gabinete en retirada

Tras el revés electoral que sacudió a Rivadavia, el intendente Ricardo Mansur analizó en frío las causas de la derrota. Entre el avance de la "ola violeta" y la asfixia financiera de la provincia, el líder de Sembrar apostó por un "paso atrás para tomar envión" sin negociar sus convicciones.
Por la Redacción de Que tal tu Día
En política, el diario del lunes suele ser el más difícil de leer, pero Ricardo Mansur lo empezó a escribir el mismo domingo de los comicios a las nueve de la noche. El intendente de Rivadavia y referente del partido departamental Sembrar no esquivó el bulto tras el resultado de las legislativas que dejó aquel escenario de 3 a 2 en favor de la alianza entre La Libertad Avanza y Cambia Mendoza. Mansur definió en su momento el resultado como un "cachetón democrático", un llamado de atención que lo obligó a poner los pies en el suelo y recalibrar su mensaje.
El análisis de Mansur fue quirúrgico. Reconoció que no se logró "municipalizar" la campaña, quedando atrapado en una dinámica nacional donde la figura de Javier Milei actuó como un imán de esperanza para el electorado, invisibilizando la gestión local. "La gente estaba en otra, estaba en la economía, en la esperanza, y no evaluó la gestión", admitió el jefe comunal al reflexionar sobre por qué el mensaje de cercanía no caló frente a la tendencia nacional.
La preocupación del intendente no fue solo electoral, sino estructural. Mansur denunció una asfixia financiera por parte del gobierno provincial, señalando que la Ley 9.550 castigó a Rivadavia al considerarlo "el departamento más rico", lo que se tradujo en una pérdida de más de 10.000 millones de pesos anuales en coparticipación. "Es plata que le va a afectar a las gestiones que vengan después de mí", advirtió con una mirada crítica hacia la administración de Alfredo Cornejo.
Esta es la segunda derrota oficial en la trayectoria política de Mansur, quien recordó que la primera ocurrió también en una elección legislativa y fue sucedida por un triunfo en las ejecutivas dos años después. Ante este resultado, el gabinete en pleno puso sus renuncias a disposición, permitiendo al jefe comunal iniciar un rearmado de áreas clave bajo una nueva estrategia camino al 2027.
A pesar del escenario adverso que se configuró en el Concejo Deliberante —donde vaticinó un diálogo complejo ante lo que llamó una "mezcla de libertarios con kirchneristas"—, Mansur ratificó el rumbo de su gestión. La inversión en educación (con la histórica construcción de una escuela con fondos propios), el apoyo a personas con discapacidad que habían sido postergadas por Nación y el cuidado de los adultos mayores fueron banderas que no estuvo dispuesto a arriar. "Me equivoqué en no saber explicarle a los rivadavienses que estas eran nuestras obligaciones, pero no me equivoqué en destinar el dinero allí", sentenció con firmeza.
Hacia el final de su análisis, el líder de Sembrar dejó claro que el proyecto, aunque integrado por una base diversa de socialistas, peronistas y radicales, seguía firme en sus ejes urgentes: el agua, la vitivinicultura y la dignidad social. Mansur supo que en política "dos más dos nunca es cuatro", y apostó a que esa autocrítica necesaria fuera el envión para reconstruir el vínculo con el electorado de cara al futuro.
