Martes 3 de Febrero de 2026

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MUNDO

3 de enero de 2026

Venezuela bajo mando de EE.UU: Petróleo, traición y el fin de una era

La captura del líder venezolano por fuerzas de élite estadounidenses marca un punto de inflexión histórico. Entre la incertidumbre de una ocupación inédita y el silencio de la región, el mundo observa cómo la "fuerza bruta" redefine la geopolítica en 2026.

Por Que tal tu Día 

La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará grabada como el día en que la doctrina de "América para los Americanos" recuperó su versión más cruda. En una operación relámpago de menos de tres horas, la Fuerza Delta y la CIA, respaldadas por bombardeos tácticos, extrajeron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, de territorio venezolano. Hoy, el hombre que gobernó Venezuela por más de una década se encuentra detenido a bordo del USS Iwo Jima, mientras Donald Trump anuncia desde Mar-a-Lago que Estados Unidos asumirá las riendas del país caribeño.

¿Ocupación o Pacto de Sombras?

La proclama de Trump sobre dirigir Venezuela abre un abismo de dudas logísticas. Sin tropas de ocupación masivas en el terreno y con una embajada cerrada desde 2019, la viabilidad de un control directo parece nula, a menos que el "cambio de lealtades" ya sea un hecho consumado en las sombras de Caracas.

Las miradas apuntan a Delcy Rodríguez. Aunque la vicepresidenta ha pedido "pruebas de vida", el silencio sepulcral de su hermano Jorge Rodríguez y la pasividad de ciertos sectores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) sugieren que la operación pudo contar con "topos" locales. ¿Es esta una extracción quirúrgica pactada para salvar a la élite burocrática a cambio de la cabeza de Maduro? Las figuras de Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López son ahora las únicas piezas que podrían torcer una balanza que parece inclinarse, irremediablemente, hacia Washington.

El Petróleo y la Excusa del Narcotráfico

El argumento de la Casa Blanca se sostiene sobre la etiqueta de "narcoterrorismo". Sin embargo, los datos de la DEA contradicen la narrativa: Venezuela no es el epicentro del fentanilo ni se ha probado la estructura sistémica del "Cartel de los Soles". La verdadera motivación parece filtrarse en las palabras del propio Trump: el control total de la política y el petróleo venezolano.

Al saltarse la autorización del Congreso, Trump no solo ha ignorado la Constitución estadounidense, sino que ha enviado un mensaje de "realismo descarnado" al globo. Si bien la gestión de Maduro provocó un éxodo del 20% de su población, el método de su remoción pone en duda si el remedio será más estable que la enfermedad

 


Una Región Impotente

La reacción de América Latina ha sido el reflejo de una década de fragmentación. El fracaso de Lula da Silva por reflotar UNASUR y la inoperancia del eje Brasil-México-Colombia para garantizar una salida democrática tras el fraude de 2024 han dejado el campo libre. Hoy, la voz que resuena es la de una "internacional reaccionaria" con base en Miami, mientras las soberanías nacionales parecen reliquias de otro siglo.

El Peligro Global: El Efecto Ucrania y Taiwán

El paralelismo con la invasión rusa a Ucrania es inevitable, aunque a distinta escala. Al normalizar el uso de la fuerza para el cambio de régimen, EE.UU. debilita el orden internacional. Esto podría disparar dos alarmas:

1. Proliferación Nuclear: Países pequeños podrían ver en el átomo la única garantía contra una extracción similar.

2. El Factor China: Si las normas internacionales ya no rigen, ¿qué impide a Beijing intentar una reunificación forzosa con Taiwán?

¿Hay Futuro?

La caída de Maduro no garantiza democracia. Si la estrategia es pactar con la burocracia autoritaria para asegurar el flujo de crudo, Venezuela podría ver una mejora económica bajo control corporativo estadounidense, pero a costa de su soberanía política. Como ocurrió en Irak y Afganistán, la fuerza bruta es efectiva para derrocar, pero rara vez sirve para construir naciones.

 

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