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POLÍTICA

21 de diciembre de 2025

Inocencia Fiscal: el proyecto que divide al Congreso y reconfigura la relación entre contribuyentes y Estado

La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo propone un cambio radical en el régimen tributario argentino al introducir el “principio de inocencia fiscal”. Sus defensores sostienen que simplificará el sistema y aliviará cargas para pequeños contribuyentes, mientras que opositores y especialistas advierten que podría favorecer la evasión y generar vacíos legales que beneficien a grandes evasores y actividades ilícitas. El tema se convirtió en uno de los ejes de la agenda legislativa junto al debate del Presupuesto 2026.

En medio del debate por el Presupuesto Nacional 2026, la Cámara de Diputados de la Nación sancionó en general el proyecto de “Inocencia Fiscal”, una norma impulsada por el Gobierno que apunta a modificar profundamente cómo se fiscalizan los tributos y se persiguen las causas por evasión impositiva. Ahora la iniciativa avanza hacia el Senado, en donde su futuro es incierto ante el fuego cruzado de críticas y defensores con posturas contrapuestas. 

El proyecto, enviado por el Ejecutivo a principios de junio, se presenta oficialmente como una herramienta para cambiar el paradigma de la relación entre los contribuyentes y el fisco. Su esencia es que el contribuyente sea considerado “inocente hasta que se demuestre lo contrario”, algo que sus impulsores califican como una forma de recuperar la confianza en el sistema tributario y reducir cargas administrativas que, según ellos, impulsaron la informalidad y la evasión durante décadas. 

Entre los cambios más visibles está la elevación de los umbrales a partir de los cuales una conducta puede ser considerada evasión penal, con lo que muchas infracciones menores pasarían a ser sanciones administrativas en vez de delitos penales. Además, se propone simplificar la declaración del Impuesto a las Ganancias para personas humanas mediante un régimen opcional que aliviaría obligaciones formales si las declaraciones se presentan correctamente y sin discrepancias importantes. 

No obstante, más allá de los discursos oficiales, el proyecto ha encendido una controversia política y técnica que atraviesa varios sectores.

Críticas: ¿protección indebida o modernización tributaria?

Los detractores de la iniciativa sostienen que la norma no solo favorecería a contribuyentes de a pie, sino que podría transformarse en una cobertura legal para grandes evasores y actos vinculados a lavado de activos. Desde bloques opositores se denuncia que al elevar excesivamente los umbrales penales y limitar la fiscalización tradicional, la normativa podría crear un espacio de impunidad para quienes ocultan dinero fuera del sistema formal. 

Legisladores de la izquierda y sectores críticos también señalan que el proyecto, asociado en el debate público con el término popular de “dólares del colchón”, puede convertirse en una forma de blindar capitales no declarados ante el fisco, sin necesidad de un proceso transparente de blanqueo o de aportes graduales al sistema tributario. 

Además de la crítica política, economistas como Horacio Rovelli han sido tajantes: argumentan que la iniciativa, tal como está redactada, propiciaría la evasión fiscal más que su combate, al reducir la amenaza de sanciones y diluir la capacidad estatal de investigar incrementos patrimoniales no justificados. 

Organismos de control y especialistas en delitos económicos también alertan sobre la posibilidad de que los cambios en los plazos de prescripción y los umbrales de delito dificulten el trabajo de unidades como la Unidad de Información Financiera (UIF) y otras entidades que investigan estructuras complejas de lavado de dinero. 

Un debate que trasciende lo tributario

Los defensores del proyecto, entre ellos referentes del oficialismo y especialistas tributarios, sostienen que la iniciativa moderniza un sistema “perseguido por la burocracia fiscal” y que muchos contribuyentes se vieron empujados a la informalidad por un régimen considerado rígido y excesivo. Subrayan que la simplificación de procesos y la focalización de la fiscalización en casos de mayor relevancia puede liberar recursos para controles más eficientes. 

Sin embargo, la discusión no termina en términos técnicos: en el oficialismo han llegado a plantear que la aprobación de la Inocencia Fiscal constituye una disyuntiva entre acompañar “la libertad económica” o condenar a la población “a seguir en la informalidad”. 

La iniciativa, aprobada en Diputados con mayoría oficialista, se encuentra ahora en revisión en comisiones del Senado, donde los debates continuarán sin consenso claro. El fenómeno ha puesto en evidencia no solo las tensiones entre gobierno y oposición, sino también las diferencias profundas sobre cómo debe funcionar el Estado tributario en un contexto de alta inflación, distorsiones económicas y dolores sociales que persisten en la Argentina.  

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